Una maestra de educación infantil debe
motivar y estimular a sus alumnos para propiciar en ellos el interés por
aprender, debe ayudarlos y orientarlos en todo momento, debe poner a
disposición de sus alumnos todos los recursos y estrategias necesarios para fomentar su
desarrollo. Crear una atmosfera de confianza, de bienestar y de afecto para que
sientan seguros y puedan llevar a cabo las actividades propuestas con éxito.
Tiene que atender a cada niño/a de manera individual y tener una actitud
positiva, con afecto, animadora y ser comprensiva. Debe permitir que el niño construya
su propio conocimiento a través del descubrimiento, la experimentación e
investigación, solo se le debe guiar en su aprendizaje.
Las actividades deben estar adaptadas a las
necesidades de cada niño/a, deben ser flexibles, divertidas y enfocadas a los
intereses de los niños/as. Tienen que fomentar la participación, colaboración e
interacción de iguales. Además debemos hablarles con un lenguaje claro y
preciso.
El aula debe estar organizada de manera que
todos los materiales sean accesibles y visibles al niño y les permita la
experimentación. En las paredes habrá carteles y pósters que haga alusión al
tema que estemos trabajando en clase. Todo tiene que estar organizado y el niño/a
tiene que saber dónde está cada cosa para que de manera autónoma pueda coger lo
que necesite.
La familia es el primer agente socializador
del niño/a y gracias a ellos podemos obtener información para después realizar
nuestra labor docente con éxito. Por este motivo debemos tener con ellos unas
relaciones fluidas basadas en la colaboración, confianza y participación. Es
necesario el contacto con las familias ya que la educación es una tarea compartida
entre ellos y los docentes y lo que se persigue es el desarrollo integral del
niño/a.


